miércoles, 1 de febrero de 2012

BUENOS AIRES, la CUNA del TANGO y de “CARLITOS”

Nunca había estado en el Café Tortoni, en la Avenida de Mayo, que desde 1858 es una importante institución porteña, verdadera cuna del tango; maravillosamente equipado con madera, bronce, mármol amarillo y vidrios coloridos de época. Acá  llegaban visitantes ilustres como Cátulo Castillo, Jorge Luis Borges, Enrique Santos Discépolo y el propio “Carlitos”, el famosos cantor Carlos Gardel, a quien Tortoni le rinde permanente homenaje.

Gardel, a quien los argentinos rinden un culto que no se compara con nadie;  cantor famosísimo de tangos, allá por la década de 1920 y que murió en un accidente aéreo en Colombia en 1931.

Como por alguna cosa mágica, inexplicable, los “porteños” suelen decir que  Carlos Gardel, el mismo que murió hace más de 80 años, cada día  canta mejor. Su voz es escuchada una y otra vez, y no hay cantores que puedan superar su carisma, su popularidad,  su virtuosidad indiscutida.

Cientos de Tangos y Milongas famosos,  que son el alma de la más pura música porteña, como  “Mi Buenos Aires Querido”, “Mano a Mano”, “El día Que me Quieras”, “La Cumparsita”, “Volver”, “Cambalache” y otros cientos,  fueron interpretados mágicamente por Gardel, dueño de una voz y una personalidad, increíbles, que marcaron una revolución en la historia y el espíritu de la ciudad.

Volviendo al Café Tortoni,  parte inseparable del patrimonio cultural de Buenos Aires, junto a otros puntos  destacados de la ciudad: el Obelisco,  Caminito, la Cancha de River Plate, los Jardines de Palermo, el Teatro Colón,  o “La Bombonera” de Boca Juniors. Cada uno de ellos son el alma de la ciudad y su gente;  ellos merecerían  una nota especial, una anécdota,  alguna historia bien colorida de Buenos Aires. Cada uno de estos verdaderos monumentos nos cuenta por separado las raíces, el espíritu  y los secretos de la gran  ciudad.

Un centro cultural  y comercial de nombre internacional, sede de Museos famosos, Bibliotecas, Teatros,  Avenidas y Personajes, no sorprende que la UNESCO haya elegido a Buenos Aires como la Ciudad del Diseño en  2005.

Repleta de destaques arquitectónicos,  monumentos famosos y rincones bohemios: la Plaza de Mayo, la Plaza San Martín, los edificios de la Diagonal Norte y la Av. Roque Sáenz Peña, las casonas de San Telmo y de Belgrano,  los antiguos  almacenes de Puerto Madero, propios de las viejas ciudades europeas, que fácilmente  podríamos encontrar  en la Gran Vía de Madrid o en las antiguas calles de Roma.

Caminando por la tradicional  Avenida Corrientes, entre los bares, las librerías y las  famosas Salas de Teatro, nos emocionamos, escuchamos el tango en cada esquina, como si “Carlitos” estaría en algún  café  esperándonos.



Un abrazo de Charola

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